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jul 16, 09:32Un nuevo estudio demuestra los beneficios de la granada para reducir los efectos nocivos de los rayos UVA
Investigaciones de la Universidad de Atenas revelan que los antioxidantes del extracto de la granada son eficaces para proteger la piel de la exposición solar
Los beneficios del consumo de granada se han visto reflejados en un nuevo estudio del Departamento de Dermatología del Hospital Andreas Sygros de la Universidad de Atenas. Los investigadores griegos han demostrado que el extracto de la granada es un agente eficaz para reducir los efectos de los rayos UVA y UVB, siendo estos últimos los más peligrosos, ya que son los responsables de las quemaduras solares. Consumir este producto podría prevenir y paliar los efectos negativos de la radiación, tan frecuente en esta época del año.
Esto se suma a otros estudios previos sobre los beneficios de esta fruta, realizados por entidades como la Universidad de Liverpool. La institución académica aseguraba que la granada podría reducir el número de cesáreas y disminuir el riesgo de desarrollar cáncer, inflamación, así como enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas. De esta forma, la Asociación de Productores y Comercializadores de Granadas de Elche seguirá dando a conocer este tipo de investigaciones en su apuesta por internacionalizar este producto típico del campo ilicitano. Y es que según el estudio, el grupo de pacientes al que se le administró un extracto de granada dos veces al día, no mostró un aumento significativo en la intensidad del eritema cutáneo, la zona enrojecida de la piel, que puede registrarse por quemaduras.
De este modo se ponen de manifiesto, una vez más, las propiedades de las Granadas de Elche. Unas ventajas derivadas del consumo de los fitoquímicos, unas sustancias que se encuentran en los alimentos de origen vegetal, que aunque no son nutrientes esenciales para la vida, se consideran beneficiosos para la salud. La incorporación de las Granadas de Elche a nuestra dieta diaria podría prevenir este tipo de enfermedades tan frecuentes en verano, y que suelen estar condicionadas por una inflamación debido a una excesiva exposición a los rayos del sol, provocando un aumento del riego sanguíneo mediante vasodilatación.
